martes, 30 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad

(Imagen: http://www.silvitablanco.com.ar/)
Esta noche he soñado que, lo mismo que velaban los pastores de Belén, velábamos mis amigos y yo en el campo, despiertos y de noche, en torno al fuego de campamento. De improviso se nos acercó un hombre con cara de padre:

-Buenas noches, chavales. ¿Puedo coger un leño de vuestra hoguera? Está mi mujer a punto de dar a luz en una cueva, aquí cerca, y el frío atiza fuerte.

-Claro, cójalo. ¿Tiene bastante leña en la cueva? -le dijimos.

-Casi nada pero el crío va a nacer de un momento a otro y no puedo entretenerme. Luego veré. Lo primero es lo primero: un poco de calor y otro poco de luz; y la bendición del cielo para que el chico venga bien.

-Nosotros le buscamos más madera. Usted corra, buen hombre.

Miramos en qué dirección se iba. Raúl cogió nuestra leña y marchó con él.

Los demás corrimos a buscar, a tientas casi, ramas y palos. Fue sencillo reunir bastantes. De regreso ya, oímos la voz preciosa de una mujer.«Duérmete Niño del alma, cierra tus ojos de cielo...». Dejamos de correr y avanzamos casi de puntillas por oírla cantar. Su tonada sonaba a villancico y, cuando entramos en la cueva, tenía un pequeño llorón en brazos, pura luz ella y el crío.

-No se llamará Jesús... -preguntó Manu.

-¿Cómo lo has sabido? -dijo el padre, y la madre sonrió. Enseguida comprendimos que sabíamos sus tres nombres.

Por no estorbar nos sentamos en el suelo y comenzamos a cantar bajito nuestros cantos de acampada en honor de los tres. El niño cerró los ojos poco a poco. Nuestro canto le durmió. Y la Madre, con los ojos bien abiertos, nos miraba hasta dentro y nos hacía felices. Mientras, José estaba a todo.

No sé el tiempo que pasó. Cuando quisimos darnos cuenta, amanecía. Amanecía en la tierra entera. María nos dijo:

-Tenéis que dormir.

Nosotros no queríamos. Ella añadió:

-Coged con cuidado a mi Niño y tenedlo cada uno un poco; luego marchad y decid a todos los que encontréis lo que habéis visto y oído.

Al fin marchamos, pero sentíamos de regreso que seguíamos llevando a Jesús por el mundo.

Ya sé que todo esto lo sentí dormido, pero yo creo que fue verdad. Tiene que serlo.


Xavier Ilundain S. I.
(tomado de la revista Gesto, nº 149, noviembre - diciembre 2008)

2 comentarios:

  1. Que hermoso blog.
    Quizás encuentres alguna similitud con el mío.
    Gracias por haberlo creado.
    Saludos afectuosos, Paz y Bien, Sergio.

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  2. Gracias Sergio, tu sitio también es muy bonito, sincero y acogedor. Encantados de tenerte entre nosotros, esperamos que nos visites a menudo. Abrazos fuertes.

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