lunes, 23 de febrero de 2009

Niños con talento especial

Ottoline va al colegio
Chris Riddell
Edelvives 2008
170 pags
Divertida, original, ocurrente. Amena, entretenida, graciosa. Placentera, disparatada, simpática... ¡cuántos adjetivos podríamos utilizar para describir esta obra! Se trata de una interesante broma, mitad narrada mitad dibujada, que trata de forma humorística la ilógica vida del adulto occidental, teniendo como ángulo de visión el punto de vista infantil.

Ottoline es una niña curiosa y despierta que vive sola porque sus padres son coleccionistas y viajan por todo el mundo en busca de objetos nuevos. Aunque, desde la distancia, cuidan de que a su hija no le falte de nada (servicio de comidas, de limpieza, de atención del hogar...) y le envían postales desde los sitios en los que se encuentran, ese es el único contacto que Ottoline tiene con ellos. Y el Sr. Munroe, su única compañía: una especie de mascota peluda noruega que encontraron sus padres en un viaje y que desde entonces vive con ella.

En el libro que ahora nos ocupa, Ottoline conoce a Cecilia, otra niña, hija de personas importantísimas de la gran ciudad, que asiste al colegio Alice B. Smith para Niños con un Talento Especial. Ottoline y el Sr. Munroe deciden acudir también a este colegio para descubrir cuál es su talento especial.
El colegio es realmente divertido. Los niños y niñas lectores se reirán a carcajadas con las disparatadas ideas del autor, dibujante británico de tiras cómicas e ilustrador de libros infantiles y juveniles. Por su trazo inconfundible y por sus dibujos llenos de detalles le han otorgado prestigiosos premios dentro del ámbito de la literatura infantil, como el "Kate Creenaway", que se concede anualmente en honor de esta famosa ilustradora de la época victoriana, o el "Nestle Smarties Book Prize", premio anual que se otorga a libros para niños escritos por autores británicos o residentes en Gran Bretaña.

En definitiva, este es un libro que se lee solo. Las páginas fluyen con agilidad gracias a la brevedad del texto frente al gran número de ilustraciones. Estas destacan por el sinfín de detalles caricaturescos que aportan información adicional a la historia. Todas las imágenes están pintadas en blanco y negro salvo algunos mínimos detalles de un solo color, en este caso el azul celeste (en Ottoline y la gata amarilla, segundo libro de la colección, es el rojo vivo). El toque de color da unidad y coherencia al libro, a la vez que invita al lector a fijarse en algún aspecto concreto.

Por la originalidad de su texto, por lo entretenido de sus dibujos, por la facilidad de su lectura, es altamente recomendable para los niños y niñas que ya leen con soltura, desde los 8 años, y sobre todo para los que no son muy aficionados a la lectura… porque con esta se engancharán.

Marigé Morales Gallo. CCEI
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