domingo, 12 de julio de 2009

La princesa de las aguas


Zumo de Mango
Carlos Puerto
Bruño, Madrid, 2008
Colección Paralelo Cero, 148 p.

Diez razones por las que este libro ha quedado finalista:

  • Un lugar: la India
  • Un personaje: Meena, la princesa de las aguas
  • Una trama: conocer los orígenes de cada uno
  • Un momento histórico: aquí y ahora
  • Un autor: Carlos Puerto
  • Un tema: la adopción
  • Unas citas literarias: Tagore y Salman Rushdie
  • Unos valores: respeto, pluralidad religiosa, comprensión, responsabilidad...
  • Unos datos subyacentes: Teresa de Calcuta, trámites burocráticos.
  • Unos valores literarios: descripciones de ambientes, costumbres, paisajes...

Conjugados todos estos datos se conforma esta obra de tema social, real, actual y cercano a los jóvenes. Si bien es una obra sencilla en todo su conjunto, su riqueza la encontramos en el estilo narrativo -en donde se juega con el ayer y con el hoy, con el estilo directo e indirecto de los diálogos-, y en la evolución y crecimiento del personaje central. Meena, joven de quince años adoptada en Calculta, cuya vida transcurre en nuestro país de forma apacible y en un ambiente social acomodado. Las navidades de su quince cumpleaños le harán cambiar todos sus planes: los padres han organizado un viaje para visitar la India y que conozca sus verdaderas raíces. El viaje, en sus inicios, resulta desagradable para Meena, pero poco a poco la va a hacer cambiar para siempre.

En sus páginas se pueden encontrar mensajes que ayuden a hacer pensar a los jóvenes lectores que no ven otra realidad distinta a las fiestas, el consumismo, su propio entorno, sus amigos, sus comodidades, encuadrado todo ello en un mundo alejado de los países tercermundistas. De forma sutil aparecen valores de todo tipo, llegando incluso a tocar el tema del tabaco y la obligación de comer por encima de todo.

Carlos Puerto va contando la historia de una familia de muchas que existen hoy en nuestro país, a través de un viaje que repiten con su hija adoptada, alternando sus vicisitudes, trámites y dificultades que tuvieron que superar para la adopción y los lugares que visitan en la actualidad para que Meena conozca sus orígenes y sea consciente de las otras realidades que viven sus compatriotas que no han tenido su suerte. Como Estrella, la niña ciega que Meena ayudaba en el orfanato y a la que habría gustado reencontrar -si es que todavía vivía-, llevársela consigo y hacerla su amiga. Para ella es uno de sus últimos pensamientos: «Estrella, mi niña, te quiero; estés donde estés, siempre te llevaré en el corazón».

Mercedes Alonso Alonso, CCEI

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